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El juego que estremece al mundo DESTACADO

La soledad y la desesperanza son algunos de los factores de riesgo de suicidio. El juego La Ballena Azul no registró víctimas en Córdoba. Un caso en San Juan. Un “juego” ruso que estremece al mundo

El peligroso juego La Ballena Azul, que comenzó a popularizarse en todo el mundo, ya llegó a la Argentina, aunque todavía no se han registrado casos en Córdoba.

De todos modos, el juego que nació en Rusia, en 2015, que se basa en una serie de retos por cumplir hasta terminar con la muerte por mano propia, ya es conocido por la mayoría de los adolescentes.

El desafío se lleva a cabo a través de grupos cerrados de Facebook o de WhatsApp. Por ese medio, se persuade a los adolescentes de que sigan distintas pruebas. Comienza por algunas triviales como ver una maratón de películas de terror, le siguen autolesiones y el dibujo de una ballena con la punta de una navaja. El desafío final, el número 50, es suicidarse.

 

Factores de riesgo

“Hay chicos que sienten mucha soledad, no sólo física sino emocional. Cada vez observamos más casos de intentos de suicidio y cortes en diversas partes del cuerpo, pero no lo relacionamos con algún tipo de juego como La Ballena Azul o con películas que abordan el tema”, explica Mónica Heredia, del servicio de Salud Mental del hospital Pediátrico.

Alejandra Rossi, directora de la Casa del Joven e integrante del Programa de Prevención del Suicidio, explica que hay factores de riesgo sociodemográficos, psicológicos, sociales y familiares. “Vemos que el factor de riesgo familiar tiene preponderancia. ¿Qué hace un chico a las 4 de la mañana chateando con el celular. Hay una familia que no está mirando, que no pone límites. Hay chicos que se duermen en las escuelas”, dice.

Heredia coincide en que muchos chicos están necesitando el acompañamiento de un adulto, alguien que los escuche y esté atento a lo que les sucede. “No hay que minimizar lo que expresan. Cuando dicen, por ejemplo, ‘me siento solo’ es que ya no lo pueden sostener”, apunta Heredia.

Las referencias a la muerte también pueden ser señales de alerta. En algunas ocasiones se realizan cortes en el cuerpo como una manera de identificarse con sus pares, se marcan para formar parte de un grupo que, en ciertos casos, llaman “hermandad”. “Las autoagresiones nos están hablando de que no hay modelos sociales sanos. Nos está llamando la atención la cantidad de casos que recibimos, cuando antes eran aislados”, subraya Heredia. Rossi insiste en que la soledad y la desesperanza son factores de riesgo. “Encontramos chicos que tienen poca perspectiva de futuro, lo que es muy triste. No pueden proyectar ni imaginarse haciendo algo”.

Un caso en San Juan

La Ballena Azul ya provocó la muerte de varios adolescentes en distintas partes de Europa y de Latinoamérica. Y ayer se conoció el primer caso argentino: el de un sanjuanino, de 14 años, que permanecía internado en terapia intensiva después de haber ingerido un blíster de pastillas.

Según publicó Tiempo de San Juan, la familia confirmó que el adolescente había alertado de que estaba participando del peligroso juego. En sus estados de WhatsApp publicó, primero, “Jugando al juego de La Ballena Azul” y unos minutos después, “Adiós a todos. Los amo”, junto a un emoji de un cuchillo y de dos caras de tristeza.

Jugar con la vida

Los líderes del juego utilizan perfiles falsos en Facebook y reparten mensajes a adolescentes en sus muros o a través de WhatsApp invitándolos a unirse a grupos cerrados. Para obligarlos a jugar, los extorsionan con información personal. Cada prueba se manda a través de un mensaje y deben hacerse a las 4.20 de la madrugada. Una vez que cumplen cada desafío, deben enviar fotografías que lo certifiquen.

“En relación al juego, si un chico está amenazado durante 50 días, haciendo cosas que no quiere hacer y cuyo acto final es la muerte, va dando indicios. Se necesita adultos en alerta”, plantea Rossi. Y sigue: “Los chicos ya están interiorizados del juego”. En una jornada de prevención, unos niños preguntaron cómo se haría para fotografiar la propia muerte.

En Córdoba, el suicidio adolescente alarma. Entre 2010 y 2015 se quitaron la vida 108 niños y jóvenes.

16,3%. Del total de suicidios ocurridos en Córdoba, el 16,3 por ciento corresponde a niños y a adolescentes. Son datos oficiales del año 2015.